Carnaval, Brasil, Recife-Olinda (Pernambuco), la danza Frevo y la escuela de Frevo de Pernambuco


Frevo Olinda 2013_copyright Warmold van der Feltz

El Carnaval ya está aquí y probablemente una de las imágenes en las que pensamos inmediatamente es en Brasil, en Río de Janeiro y en los desfiles de carnaval a ritmo de samba en el sambódromo carioca. De todos modos, si alguien ha tenido la oportunidad de visitar Brasil, se habrá podido percatar que Brasil en sí mismo es todo un continente, de una riqueza cultural inmensa, que nunca lo acabas de conocer y que además de la increíble ciudad de Río y de su samba hay otras muchísimas expresiones culturales. Yo tuve la gran suerte de visitar con amigos originarios de Recife la ciudad colonial costera de Olinda precisamente durante los días de Carnaval… y tengo que decir que el libro guía de Brasil que me compré, a pesar de ser muy completo y muy amplio, y de tener un par de páginas dedicadas exclusivamente a Olinda, así como un recuadro específico sobre su Carnaval, no me preparó para toda la intensidad de los 5 días que viví allí. Era simplemente indescriptible e inimaginable.

Descubrí en Olinda una ciudad colonial preciosa, de casas de colores apastelados con patios interiores frondosos, de calles empedradas y empinadas, con miradores desde lo alto a la ciudad y al mar, y unos habitantes que viven por y para su carnaval, y que se entregan en cuerpo y alma desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche sin parar un solo momento durante 5 días seguidos. Bonecos (muñecos cabezudos de estilo europeo portugués de hace un par de siglos), maracatú (tambores de ritmos africanos frenéticos e increíbles que son tocados solamente cuando ya ha oscurecido y en determinados momentos que no llegué a comprender), dragones que engullen a los participantes del bloco (gentes de un mismo barrio que celebran el carnaval juntos) y que encabezan las subidas por las cuestas empinadísimas de Olinda, orquestas que acompañan a los blocos  tocando una y otra vez las 5 canciones del carnaval de Olinda (para que todo el mundo pueda participar y cantar de memoria las canciones de este carnaval colectivo donde se mezclan todas las clases sociales) y bailarines espontáneos de frevo (del mismo bloco generalmente situados junto al estandarte del bloco) y más organizados (provenientes de escuelas, con exhibiciones y acrobacias), calles en Olinda que por muy estrechas que parezcan acabarán permitiendo que dos o más blocos se crucen de la manera más suave y elegante posible… Nada de todo esto sería posible año tras año con tanta intensidad sino hubiera un gran amor de sus gentes por su cultura, y el desarrollo incluso en los barrios de recursos más limitados de escuelas de música (para formar a los instrumentistas de trombones trompetas, tambores…) y de danza frevo.

Bonecos. Maracatú. Dragón. Carnaval en Olinda 2011.

La danza frevo me impactó muchísimo. Es una danza de una alegría extrema, que busca contrastes y tensión, y que requiere de una gran condición física y energía. A veces este baile se acompaña con un pequeño paraguas multicolor que se hace girar a la vez que se baila, y se puede también ir vestido a juego con el paraguas. Se puede danzar en grupo, y las acrobacias y pasos de más precisión se dejan para los bailarines más preparados.

Frevo 2 Olinda 2013_copyright Warmold van der Feltz

He localizado este vídeo de 7 minutos para que podáis escuchar la música de frevo y observar los movimientos de esta danza. Este video a su vez es testigo del alcance social que una escuela de este baile tradicional puede tener en los barrios de recursos más limitados de Recife. El proyecto social y cultural de la Escuela de Frevo de Pernambuco, que ofrece formación gratuita a alumnos de varios barrios de Recife (300 alumnos pudieron asistir en el 2006), actúa también como agente social e integrador. Esta escuela de danza es una oportunidad para los niños de esta zona, que reciben la posibilidad de formarse como bailarines de frevo desde pequeños y les da la oportunidad de conocer y apreciar mejor su cultura, trabajar en equipo, sentirse orgullosos, despertar la inquietud de estudiar y progresar y construirse un futuro a pesar de que su situación de partida no sea la más favorable. El vídeo es en portugués brasileño, y creo que más o menos se puede entender, pero por si acaso, aquí una pequeña traducción: al principio entrevistan a una de sus alumnas, Érica Alves da Silva, que gracias a entrar en la escuela de danza de frevo comenta que empezó a tener otra perspectiva sobre la vida más allá de lo que ella estaba acostumbrada por el entorno en el que vivía, y a interesarse por el arte, la cultura, así como a sentir ganas de estudiar, y que para ella y sus compañeros la posibilidad de viajar y de poder representar su cultura en diferentes festivales en otras partes de Brasil y del mundo es algo maravilloso. Más adelante explican que fueron seleccionados para un concurso de jóvenes bailarines americanos en el 2006 y que gracias a ello fueron a la final en Nueva York, donde la mayor parte de los 17 grupos que se presentaban bailaban ballet clásico. Quedaron segundos.

Finalmente, para despedirme, el himno de Olinda. Si cierro los ojos y escucho esta canción inmediatamente me traslado a esta ciudad que está  miles de kilómetros de mi ciudad… 5 días son 5 días.

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